martes, 21 de abril de 2015

Expreso con un Americano


A las seis de la tarde en la ciudad de Nueva York hora del Este, es primavera en la parada de Forest Hills-71 av.  y el tren se aproxima con un estrepitoso chirrido vaporoso que aparece de a poco en medio de la oscuridad con dos grandes faros resplandecientes. El tren Aparece a tal velocidad que produce además de un fastidio a los tímpanos, una fuerte corriente de viento que te puede quitar hasta el sombrero.
 Al llegar el tren R se debe esperar paradodetrás de una franja amarrilla en el piso a que se abran  las puertas eléctricas. En la parada pude ver que el interior del tren metálico esta tan atestado de gente que parece una alargada lata de sardinas de marca europea, con empujones  y pisotones logro cruzar la puerta, haciéndome un corto camino entre las personas,  con mucho esfuerzo y roces cuerpo a cuerpo, me creo  un espacio entre las puerta automática y los soportes de metal de los asientos, estoy entre la parada de Forest Hills-71 av. y con tantos retrasos debo llegar aceleradamente a Union Sq-14st, para mi primera cita de trabajo en una de esas empresas de venta y compra de casas, con el cargo de vendedora de casas en una de las sucursales en Queens y Manhattan. Después de dos paradas pude conseguir sentarme con dificultad y a prisa. Para luego percatarme de cuanta gente tan diferente está en el Subway, podría hacer toda una lista de y lenguas países: China, India, Francia, Italia, Afroamericanos, hispanos, Ingleses y Rusia. Pero no traía ni papel ni esferos en mi cartera, para entréneme en el viaje comencé a ojear con el rabillo del ojo el  libro que estaba leyendo la  mujer cercana  a mi puesto, el libro eran "Cartas de amor" de una tal Mary Tornarte, en una de las paginas describía una escena de mi pasado de hace muchos años que nunca supe a ciencia cierta cómo terminó, uno de mis amantes nunca me conto que tenía esposa y cuando lo descubrí decidí escribirle una carta disculpándome por todo lo que le hicimos entre los dos a su esposa. Justo en ese  libro se describía  parte de una escena que según mi entendimiento del texto completaba lo que entre él y yo pasó, en la cual ella le reclamaba a su esposo que fui la única de sus tantas mujeres que se disculpó con ella por haberse acostado con él.
Al pasar la mujer del tren subterráneo una de las tantas páginas, decidí levantarme con fuerza de mi asiento y cambiarme de puesto con mucho arrepentimiento. Nunca me di cuenta que así termino la relación. 
La voz del controlador se escucha por el parlante y anuncia la llegada a la parada de Northern BLVD y  adentro del tren parece que el tiempo es un espacio hueco inmovible.  Un eco en mi cabeza me empujó a bajarme en la parada, la ansiedad de volver a verte me corroe por dentro, un escozor helado en la nuca hizo que me fuera en llanto al darme cuenta lo tonta que fui.              



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